Hígado graso: Síntomas, tipos y prevención.

El hígado graso o esteatosis, es un término que da nombre a la acumulación de grasas en el hígado. Tener cierto porcentaje de grasa en el hígado (entre el 5 y el 10%) es totalmente normal, pero si hay más del 10% entonces se produce lo que se conoce como hígado graso.

Afortunadamente el hígado graso es una afección reversible, que por lo general desaparece por sí sola con una buena alimentación y ejercicio físico. Sin embargo a menudo no tiene síntomas o son difíciles de distinguir por lo que pasa inadvertida.

En la sociedad actual el esta enfermedad es bastante común, pero no es tan habitual que exista daño o inflamación. La mayoría de los casos graves se diagnostican en pacientes de entre 50 y 60 años cuyo en los que el problema generalmente se debe a una enfermedad subyacente, lo que puede llegar a ser perjudicial si no se reconoce y trata a tiempo.

Síntomas del hígado graso

Generalmente no existen síntomas de esta afección, pero algunas personas experimentan cansancio, malestar general o un vago dolor en el abdomen. Si el hígado es ligeramente más voluminoso, el médico se percatará con un examen físico de la zona. Ahora bien, si nuestro hígado resulta inflamado, se pueden dar otros síntomas, como la falta de hambre, debilitamiento, pérdida de peso o cansancio.

Causas

La principal causa de hígado graso es el alcohol y casi todos los bebedores habituales padecen de esta anomalía. Pero no siempre se puede culpar a la bebida pues en personas no alcohólicas también se dan casos de hígado graso, lo que puede estar relacionado con el sobrepeso, el colesterol o la diabetes tipo 2. Otras causas pueden ser algunos medicamentos, las toxinas, trastornos hereditarios o incluso el embarazo.

Si nuestro cuerpo crea mucha grasa y el hígado no tiene tiempo de metabolizarla, esta queda almacenada en el mismo. Como resultado las células del hígado acumulan toda esa grasa, la cual da lugar a la enfermedad, si bien una dieta alta en grasas no tiene porqué estar relacionada directamente con esta enfermedad.

Remedios naturales

Un aliado perfecto durante tu dieta es el limón, el cual sin duda te ayudará si lo añades al agua que bebes o a tus ensaladas que tengan presencia de zanahorias. Gracias a las bondades del limón, tu organismo se depurará más rápido de posibles cúmulos de grasas o cálculos en el hígado.

De igual manera, el nopal es otro excelente compañero, pues ayuda a disminuir los posibles depósitos de triglicéridos en el hígado. Esto debido a que el mucílago o baba del nopal, reduce las concentraciones de glucosa en la sangre. De igual manera, los polisacáridos y sacáridos regulan el tránsito gastrointestinal y la entrada de glucosa.

Esta planta cactácea de color verde, tiene tallos muy carnosos, con diversas paletas ovales con espinas que tienen propiedades medicinales y ayudan considerablemente a las personas que necesitan calcio, fibra, minerales, vitaminas o de algún antioxidante.

Por otra parte, se recomienda no comer nada con azúcares, en tal caso para endulzar puedes utilizar la estevia, pero nada de sacarosa ni fructosa. Es por ello, que no se recomienda consumir diariamente frutas por su alto nivel de azúcares. Asimismo, evita el consumo de alcohol.

Tipos de hígado graso

Hígado graso no alcohólico. Sucede cuando el hígado no puede metabolizar correctamente las grasas, lo que provoca que se almacenen en sus tejidos. Su causa no se debe al alcohol.

Hígado graso alcohólico. Se podría decir que es la fase más temprana de la insuficiencia hepática relacionada con el alcohol. El hígado no puede metabolizar las grasas debido a los daños sufridos por el alcohol. Si se deja de consumir alcohol un tiempo el hígado tiende a recuperarse, pero si se produce una recaída en los malos hábitos es posible desarrollar cirrosis.

Esteatohepatitis no alcohólica. El hígado se inflama por un exceso de grasas de origen no alcohólico, llegando incluso a perturbar sus funciones. Si no se trata a tiempo podría incluso acabar en cirrosis hepática. Las causas de esta afección son la obesidad, la diabetes y la hiperlipemia.

Hígado graso agudo provocado por el embarazo. Aunque es una complicación que no se suele dar, las mujeres embarazadas afectadas por esta enfermedad pueden llegar a morir. Los síntomas son náuseas y vómitos, dolor abdominal, malestar e ictericia (coloración amarillenta de la piel). Suele surgir a partir del tercer mes de embarazo y generalmente mejora al dar a luz.

Infografía

A continuación podemos ver un resumen en esta infografía:

hígado graso

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